México cuenta con la primera cafetería atendida por personas con síndrome de Down

La organización impulsora de este local cuenta además con un equipo y una liga de fútbol, así como un colegio para jóvenes con esta discapacidad.

En la ciudad de Guadalajara funciona la primera cafetería en México atendida por personas con síndrome de Down, que fue inaugurada a finales del 2017. En ella laboran diez jóvenes y adultos con esta discapacidad, con horarios adaptados y turnos de dos a cuatro horas.

Este establecimiento es iniciativa de la organización Cordica 21, que nació hace casi una década atrás, inicialmente, como un equipo de fútbol. Al paso de los años se creó un campeonato y poco después un colegio de educación especial. La cafetería es su más reciente proyecto y es parte de un taller laboral del establecimiento educativo, que tiene como objetivo mejorar la autoestima de sus alumnos y lograr que sean más independientes.

“Me gusta disciplinarme y desarrollarme en el trabajo (…) Este café me ha dado la esperanza“, relata a RT Ricardo Limón, uno de los empleados. El hecho de que este joven especial haya empezado a trabajar también ha sido de gran ayuda para su familia. “Para mí es un pendiente menos, digámoslo así, el hecho de saber que él ya puede desempeñarse en la vida como cualquier otra persona. Ya puede ser autónomo en la cuestión económica“, dijo su madre, Irma Yolanda Carranza.

Barreras difíciles de romper

El nombre de esta organización está asociada con las primeras letras de cuatro valores: constancia, respeto, disciplina y cariño. Además, sus fundadores eligieron la cifra 21 porque el síndrome de Down se produce por la aparición de un cromosoma extra en el par XXI de las células del organismo.

A pesar de que la cafetería se inauguró hace menos de un año, ha recibido a un gran número de clientes provenientes de varios países. Sin embargo, el desconocimiento del síndrome de Down en México y en el mundo aún genera barreras difíciles de romper.

“Los ven raro, se cambian de lugar en la calle, los señalan, se burlan. La mayoría de los que he conocido es porque no los conocen, no tanto porque quieren dañarlos”, cuenta Laura Ruiz, directora del Colegio Cordica 21. “Las personas con síndrome de Down, al igual que todos, son personas, y tienen derecho a ser felices“, agregó.

El establecimiento educativo que dirige Laura imparte clases de matemáticas, lenguaje y lectoescritura. Pero su principal enfoque es el taller doméstico, en donde les enseñan cosas básicas, como vestirse, hacer la cama o lavar los platos. La organización Cordica 21 comenzó como algo pequeño, pero está generando grandes cambios en la sociedad mexicana.