Y qué importa si hay o no presidente

Escrito por Estuardo Zapeta

Una República, y Guatemala está definida como tal, es guiada por leyes, más que por personas.
Por eso, a la pregunta de “¿hay o no hay presidente?”, y la cual ha causado las alergias más severas en nuestro comediante convertido en “presiente,” debe responderse con otra más importante, “¿hay leyes o no hay leyes?”
El ahora presidente en funciones Jimmy Morales ha desatado un debate en mi opinión sano. Las democracias presidencialistas han sacrificado a la República misma y se han convertido en los espacios de “famosos” que luego pasan a ser “ricos.”
Una de las ausencias fundamentales en ese fenómeno es la visible y sonora falta de Líderedes que hayan hecho de su Visión y Misión de vida una causa política tras la cual los “Liderandos” convencidos puedan compartir esa Visión del Líder y la muevan hacia un proceso de Transformación.
De ahí el “Liderazgo Transformacional.”
Morales no sabe nada de esto. Para él abrir chorritos, entregar escritorios, y salir en los medios es suficiente “Liderazgo.”
Jimmy Morales y las Kardashians se parecen mucho: son famosos por nada y para nada. Aunque debo confesar que es mejor ver a las esculturales mujeres de “too much ado about nothing,” que ver al Jimmy contando esos cuentecillos para incautos, o pidiendo escuchar el clásico poema de “por aquí pasó una pava . . . “
Pero lo más importante: ¡Qué importa si hay o no hay presidente! De veras, ¡Qué importa!
Traigo a la memoria el tiempo que no estuvo la ahora presa Roxana Baldetti fuera de circulación después de renunciar. Guatemala siguió. Nada paró. Todo es “Business as usual.”
Y cuando el mismo Otto Pérez Molina renunció el país siguió su ruta normal, el sol no se detuvo, la luna siguió su recorrido, y el Cosmos respetó sus leyes. Ningún cataclismo sideral prosiguió luego de ambas renuncias.
Creo que le estamos dando demasiada fuerza a la figura de “el Señor Presidente”, cuando en realidad ya vimos –y Juan Carlos Monzón lo ha relatado en sendas declaraciones—que no son más que puestos para la corrupción, el despilfarro de nuestros impuestos, y el aprovechamiento de quienes antes eran unos muertos de hambre y ahora les tocó el “loteriazo en plena crisis.”
De hecho, creo que bien haría Jimmy en separarse de la presidencia y ser líder. De cualquier manera, él está en la incómoda posición de ejercer “Liderazgo Posicional.” O sea, el Liderazgo que es ejercido en cuando la demanda del puesto mismo. Por ejemplo, un Gerente General, un CEO, o el Presidente de una Junta Directiva, siempre están en la posición de ejercer Liderazgo Posicional. Y si no lo hacen deberían dejar esos puestos.
Así que, tomar en cuenta la Ley misma, comprender que si su vida no tiene una Visión y una Misión claras, y si no comprende qué es Liderazgo, Jimmy seguirá dando vueltas con eso de “si hay o no presidente.”
Pero irrelevante como parezca esa pregunta, es un buen pretexto para comprender y educar a las nuevas generaciones de Líderes, a los nuevos políticos, y a los que aspiran a un puesto público, y explicarles que ser “popular no significa ser Líder.” Jimmy lo demuestra todos los días.

Este artículo escrito por Estuardo Zapeta, data del 11 de julio de 2016. Hoy lo presentamos dada la vigencia que mantiene.