INNOVAR O NO, ESA ES LA CUESTIÓN

Escrito por JuanFra Rodríguez

En reuniones que he sostenido a lo largo de los recientes veinte años como consultor en temas de comunicación, encuentro a personas y empresas que se enfrentan a una importante decisión: innovar o no.

Aunque parece fácil la toma de una decisión, no lo es cuando consideramos, todos los elementos que están alrededor de una dirección a tomar en el plano personal o corporativo, especialmente, porque en algunos países la innovación se tomó como tema de moda, es decir la corriente era la innovación, algunos no entendían muy bien el tema y consideraban que innovar era solamente cambiar, sin fundamentos, es decir cambiar por cambiar. Nada más absurdo que presenciar como muchos cambiaron en lo personal tratando de ser quienes no eran y en el caso de las empresas, algunas de sólido prestigio y fuerte presencia comercial, cambiando sin las bases necesarias para verdaderamente innovar, cuál fue el resultado, el fracaso. Era común oír entre colegas que sus empresas estaban “innovando”, cuando les preguntaba en qué consistía el cambio, decían, no lo sé muy bien, pero al menos están pintando las oficinas.

Cuando consideramos que  innovar es implementar cambios fundamentales para hacer exitoso o más exitoso un proceso dentro de nuestra vida o a nivel corporativo y que sólo lo podemos hacer cuando contamos con todos los elementos necesarios que nos permitan considerar seriamente una innovación.

Es decir, la innovación, reclama su lugar, pero no solamente bajo el criterio de un gerente o por el estado de ánimo de un CEO, esto va más allá, tiene que implementarse cuando los números, las matemáticas financieras, los cálculos, las proyecciones, los datos estadísticos, la historia financiera de la empresa, personal y del ambiente de negocios lo solicita. Lo que si puede hacer el gerente, el CEO o quien esté a cargo, es analizar profundamente los movimientos de su propio mercado, la temperatura de su empresa y entonces decidir el momento más oportuno para innovar. Cuando son considerados todos estos elementos, debemos preparar todo lo necesario para proceder, desde las reuniones con la alta gerencia, las reuniones con la junta directiva, dueños o accionistas, hasta reuniones con todos los asociados o colaboradores. Este es un punto imprescindible, no se puede considerar iniciar un proceso de innovación si los colaboradores no lo saben, es cierto que hay algunos gerentes que preparan la innovación como una gran sorpresa de parte de la empresa, si, en esos casos, debe considerarse una estrategia de información para que las reuniones o los cambios programados no tomen demasiado por sorpresa a los asociados o colaboradores, al punto que puedan considerar que algo malo está pasando en la empresa o como se dice en algunos países latinoamericanos “se corre la bola” que algo malo está sucediendo o que vienen cambios pero son para mal, implicando despidos, renuncias, movimientos de mercado, reacciones de la competencia inesperados, que si se constituyen en verdaderas sorpresas. Bueno, en resumidas cuentas, debe existir un verdadero proceso de comunicación efectiva que permita ir dosificando la información que estabilice el ambiente y permita sentirse a gusto a todos.

Ya en el verdadero proceso, es también importante que la innovación para ser real y eficaz mejore los procesos que ya están establecidos, aquí es muy importante toda la revisión de lo que estamos haciendo y si lo estamos haciendo bien, sencillo: no hay que innovar, siguiendo la frase “If ain´t broken don´t fix it” si no está roto no lo repare, los estadounidenses se han ahorra literalmente miles de millones de dólares, considerando esa experiencia, la innovación no siempre va.

También es importante en el tema de la innovación, hacerlo por las razones correctas, es decir porque lo hace la competencia y le va bien, pero aun así no se acercan considerablemente a nuestro nivel, entonces ni lo consideres; pero si la competencia ha establecido una innovación programática, estratégica que está moviendo tus cimientos, entonces si corre, corre para que no te derrumbes.

Hay algunos que consideran innovar radicalmente; si su producto, bien o servicio líder, era color rojo ahora creen que crecerán si lo cambian a verde, ¿tiene sentido? No, por supuesto que no, que las oficinas estaban en el perímetro de la ciudad y ahora innovaran y cambiaran a otra ubicación a 30 kilómetros de distancia de la anterior, ¡No tiene sentido! Y sin embargo hay gerentes, CEO´s que creen a pesar de todas las advertencias, que eso es innovar.

En medio quedan aquellas pequeñas y medianas empresas que en su legítimo anhelo de crecer, quieren innovar, sin considerar que sus productos, bienes y servicios, no se han añejado en el mercado, es decir, no les dieron la oportunidad a esas ideas a crecer y multiplicarse, creyendo erróneamente que innovar es tirar toda una línea de productos a la basura e implementando otras líneas de mercado. Aquí hay un grave peligro, porque las pymes no pueden darse el chance de equivocarse, cuando una empresa es naciente, cualquier error de cálculo mal hecho en la innovación podría significar salir por completo del mercado con sus nefastas consecuencias. Pero si ya estás montado en el carro de la innovación y vas a toda velocidad haciendo cambios, implementando procesos, cambiando sistemas, cambiando personas, tirando paredes y pintando otras, espero que se lo hayas anunciado, como mínimo a tu junta directiva, e informa, convoca a reuniones, comparte las razones fundamentadas de los cambios para que no te esperen desafortunados eventos. En ese sentido debes considerar todos los elementos necesarios, inicialmente los de la comunicación y después verás que implementar tu estrategia será mucho mejor.

En resumen, si vas bien y no necesitar innovar no lo hagas.